30 abr. 2011

Lunes Alucinógeno

Uno de esos días que no tenis que salir de tu casa.
Eso claramente no aplica para mí. Porque si me quedo en casa seguro que algo pasa, se inunda, se corta la luz o internet, te llaman del banco o de alguna encuestadora 20 veces por día, entre otras cosas. Por eso, además de cumplir con los deberes laborales, mejor ponerle el pecho a las balas y salir de casa. ­
Es lunes, pero no cualquier lunes, sino el regreso del feriado de semana santa.
La verdad es que a nadie le importa mucho el porqué del feriado. Se sabe que hay un par de días sin laburar, que no se puede comer carne y que el domingo te juntás con la familia a comer asado y los huevos de pascua. Alguien me explica el que tiene que ver el huevo con el hippie crucificado???
La cuestión es no cuestionarse demasiado y rajar mientras se pueda durante esos días.
Pero luego hay que volver y yo diría que es de los lunes más difíciles del año, fundamentalmente sí mucha suerte no tenés.
Todo parecía encaminarse sin demasiados problemas, cabeceas un par de veces porque te desacostumbraste a madrugar, te pedís una ensaladita a la hora del almuerzo a ver si contrarrestas la cantidad inescrupulosa de chocolate que comiste el domingo, te ponés al día con los problemas que dejaste el miércoles, etc.
Listo, hora de irse. En una horita estoy en la facu, ya voy al límite con las faltas y le prometí a mi compañero ir a buscar la nota del parcial en el que me fue para el traste, tengo que ir sí o sí.
Y ahí estaba, ya encaminada hacia mi meta, acomodándome en el asiento de la combi para dormir una siestita. Antes de dormirme por completo, visualicé un conglomerado de autos que aminoraban la marcha. No me preocupé demasiado.  Cuánto podría atrasarme? 10? 20 minutos? Cerré los ojos y me sumergí en un sueño profundo.
40 minutos después me despierto, ya de noche y habíamos avanzado sólo 5 kilómetros.
Alguien me explica que pasó? Toda la buena energía y los planes de hacer las cosas medianamente como corresponde se desvanecían minuto a minuto a causa de un maldito camión que estaba atravesado en la autopista desde las dos de la tarde.
Generalmente trato siempre de pensar más allá de mi interés y entender al pobre camionero que se durmió y se mando la cagada. Pero a ver, es necesario estar 5 horas para sacar el maldito camión?
Y así pasaron, 2.30hs a paso de hombre. No, no. A paso de hombre no, porque si salía caminado avanzaba más. ¡Maldigo a la combi, al camionero, al camión, a los que tenían que sacarlo, a Macri, a autopistas del sol y a los huevos de pascua que además están carísimos!
Para qué digo que sí o sí voy a la facu? No tengo ni que pensarlo, cosa de no levantar la perdiz. Cosa de que el todopoderoso no me castigue por haberme comido un choripan el viernes santo.  
Inocentemente, luego de 3 horas, y maldiciendo también a mis compañeros que salieron una hora más tarde y llegaron media hora antes, me bajo de la combi ya resignada a tratar de llegar a mi casa... total la clase ya había terminado.
Esperando que corte el semáforo para cruzar, veo pasar dos colectivos de la línea que me tenía que tomar. Seguimos con la buena racha. Cruzo la calle ya prácticamente arrastrándome. “Siempre pasan 3 bondis juntos” pensé, tratando de ponerle buena onda.  Inútil… tuve que esperar otros 20 minutos.
El bondi llega. Cada vez falta menos. Vamos que podemos. Tenemos que cruzar las vías. Obviamente se baja la barrera y pasa el tren. Obviamente no era un tren, sino dos, yo no ando con poca cosa cuando se trata de un día de piedrez.
Siguiente parada y se sube una muchacha que se sienta al lado mío. Nada debería ser extraño en esta situación, exceptuando que la piba largaba semejante olor a ajo que por poco me tumba.
A ver. Hay una razón por la cual no le pongo ajo a las comidas, además de que no cocino habitualmente, es porque apesta. 
En consecuencia, si no podes resistirte a ponerle una cabeza de ajo entera a lo que vas a comer nena, mínimamente trata de comer un chicle o bañate en perfume o saca la cabeza por la ventanilla como los perros. ¡¡¡¡Pero no te sientes al lado mío!!!!
Ya no recuerdo ni cómo llegue a mi casa, ni si llegué. Estoy segura de que el ajo tiene algún efecto alucinógeno y es mi deber alertar a la población.
QUERIDOS VECINOS, Si comieron con ajo: ¡NO SALGAN DE SUS CASAS!


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